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lunes, 2 de febrero de 2009

EL PERDON


El perdón es una expresión de amor.

El perdón libera de ataduras que amargan el alma y enferman el cuerpo.

Muchos de nuestros intentos de perdón fracasan pues confundimos esencialmente lo que es perdonar y nos resistimos ante la posibilidad de empequeñecer los eventos ocurridos u olvidarlos.

El perdón no es olvido, no es olvidar lo que nos ocurrió.

No significa excusar o justificar un determinado evento o mal comportamiento.

No es aceptar lo ocurrido con resignación.

No es negar el dolor.

No es minimizar los eventos ocurridos.

No significa que estés de acuerdo con lo que pasó, ni que lo apruebes.

Perdonar no significa dejar de darle importancia a lo que sucedió, ni darle la razón a alguien que te lastimó.

Simplemente significa dejar de lado aquellos pensamientos negativos que nos causaron dolor o enojo.

Creemos erradamente que el perdón debe de conducirnos inexorablemente la reconciliación con el agresor.

Pensamos que perdonar es hacernos íntimos amigos de nuestro agresor y por tal motivo lo rechazamos.

No implica eso para nada, el perdón es ÚNICAMENTE PARA TI y para nadie más.

No hay que esperar que la persona que nos agredió cambie o modifique su conducta pues lo más probable es que ésta persona no cambie y es más, a veces se ponen hasta peor.

El perdón se basa en la aceptación de lo que pasó.

La falta de perdón te ata a las personas desde el resentimiento.Te tiene encadenado.

El perdón se debe de realizar "sin expectativas" sin esperar que nada suceda.

Si esperamos que el agresor acepte su error, estaremos esperando en vano y gastando nuestro tiempo y nuestras energías en una disculpa que jamás llegará.

Si estamos esperando esta reacción, luego de haber perdonado, pues realmente no perdonamos de corazón pues seguimos esperando una retribución, un resarcimiento.

Seguimos anclados en el problema, en el ayer, queriendo que nos paguen por nuestro dolor. Entonces no hemos perdonado, y quien tiene el control de nuestra vida es el EGO.

EGO que quiere a toda costa castigar o cobrar al agresor.

No existe nada ni nadie que pueda resarcir el dolor ocasionado en el pasado, el pasado no tiene cómo ser cambiado.

Ningún tipo de venganza o retribución podrá subsanar los momentos de tristeza y desolación que vivimos, lo mal que nos sentimos.

Al esperar una disculpa, que se acepte el error; nada de eso cambiarán los hechos, lo ocurrido en el pasado, sólo estaremos queriendo alimentar nuestro ego, nuestra sed de justicia mal enfocada.

La falta de perdón es el veneno más destructivo para el espíritu ya que neutraliza los recursos emocionales que tienes.

El perdón es una declaración que podemos y debemos renovar a diario.

Muchas veces la persona más importante a la que tienes que perdonar es a ti mismo por todas las cosas que no fueron de la manera que pensabas.

Perdonando desde nuestro corazón, logramos mirar los hechos tal y como sucedieron y luego decidimos dejarlos ir, dejarlos en el ayer.Aceptamos que somos APRENDICES!

Que la lección ya se encuentra aprendida y que hemos logrado vencer las circunstancias negativas que nos tocaron vivir.

Perdona para que puedas ser perdonado.Recuerda que con la vara que mides, serás medido...


(Sin autoría)


Hace algún tiempo que este hermoso texto llegó a mis manos y tocó profundamente mi corazón.


Hoy decido traerlo a mi blog para decirles a todos los que han participado en la historia de Daniel, a todos los que desde la verdad sesgada, la mentira, el conocimiento, la ignorancia, la palabra, el silencio, la acción o la omisión, han permitido que el final del acogimiento fuese como fue, sin periodo de adaptación para evitar un sufrimiento gratuito a Daniel, que los perdono, os PERDONAMOS, si, a todos y cada uno de vosotros. Es cierto, perdonamos, pero como dice el bello texto, no olvidamos.


No tenemos poder, no somos socialmente importantes, ni falta que nos hace. Somos humildes y sencillos, y todos ustedes saben la verdad de lo ocurrido al igual que nosotros, eso, JAMÁS, ni el poder ni la importancia personal, podrán borrar...


No necesitamos que nos den la razón ni pública, ni privadamente, porque no les compete a ustedes dárnosla, ya que como decía Gandhi: "La clave de la felicidad reside en la veneración por la Verdad, que es la dadora de todas las cosas."


Quizás nuestra presencia ya discreta y silenciosa, les moleste. Quizás nuestra transparencia e integridad no les guste, y quizás por ello, cuando nos ven, no nos saludan y bajan la cabeza... Nuestra integridad nos permite mirar de frente, a los ojos, e ir con la cabeza bien alta.


Mientras Dios lo permita, seremos esos "testigos incómodos" que ustedes en vano tratan de desacreditar. ¿Saben? no nos importa si lo logran, porque en nuestro interior sabemos quienes somos y ustedes también lo saben... y eso amigos, sólo Dios lo puede cambiar...


Cada cual tiene que vivir con uno mismo, a ese uno mismo, tarde o temprano hay que afrontarlo y rendirle cuentas...


Con respecto a Daniel, cuando me miro, nos miramos al espejo, nos decimos con orgullo y satisfacción: "HAS HECHO BIEN, LO CORRECTO, TU PARTE". Eso, señores, no hay poder, ni dinero suficiente que lo pague.


Solo nos resta decirles que nosotros perdonamos, si, pero... ¿podrán los padres biológicos de Daniel y el mismo Daniel hacerlo? ¿podrán? Por el bien de ellos espero que si.


Y en cuanto a ustedes, y como hoy me siento generosa, además del perdón, les regalo este bello texto que espero les guste y les sirva...


"Cuando crezcas, descubrirás que ya defendiste mentiras,

te engañaste a ti mismo o sufriste por tonterías.

Si eres un buen guerrero, no te culparás por ello,

pero tampoco dejarás que tus errores se repitan."


(Paulo Coelho))

18 comentarios:

Silvia García dijo...

Mi querida María, que decirte de toda esta preciosura que has publicado, del texto, de tus reflexiones y el broche de oro de Coehlo.
Solo perdonando, podemos vivir libres, libres de la ataduras del rencor, del resentimiento.
Para mi, como te decía el otro día, eterna "aprendiz" y "perdonadora", el perdón que más cambios produjo ó está produciendo, es el perdón a mi misma, perdonarme por no creer en mí, por pensar que no valgo, es el premio más hermoso que Dios me permitió efectuar.
Te dejo un abrazo desde mi corazón.

RAFAEL LIZARAZO dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
RAFAEL LIZARAZO dijo...

Hola, María...

El perdón no es olvido, es aprender a vivir con la ofensa, de tal manera que pase inadvertida y en nuestro corazón se duerma el rencor.

Así podremos volver a brindarle un sincero abrazo a nuestro enemigo.

Un abrazo.

JAVIER AKERMAN dijo...

Apreciada María:
¡Magnífica entrada que resume el acto sublime que implica el perdón! No como un acto de autoridad ("yo te perdono") sino como un acto de autosanación espiritual de enorme trascendencia.
Un fuerte abrazo.

SUSANA VERA - CRUZ dijo...

Querida Marìa, que maravilloso post, dedicado a algo tan maravilloso como el Perdòn.

Siempre, nos llevarà a limpiar nuestra alma y a estar en paz con nosotros mismos y el mundo.
Saber perdonar es lo màximo, nos hace grandes en espìritu y grandes personas.

Perdonar nos libera y nos purifica para comenzar con nueva luz.

Besitos mi niña y gracias por tan lindo texto

Susana-Agualuna

Juan dijo...

María

Cuánta verdad encierra el mensaje sobre el perdón.

Perdonar es aliviar nuestra alma de sufrimiento. No debemos esperar rectificación del ofensor, ni tampoco querer nosotros decir la última palabra.

Nosotros somos conscientes de lo sucedido, pero lo damos por terminado, con el alma en paz, por haberlo hecho de esa manera.

Cuan difícil es olvidar, pero es mucho lo que ganamos con el perdón.
A partir de entonces podremos vivir en la paz de espíritu.

Un abrazo.

Juan Antonio

Lorena dijo...

Querida María:

Como siempre, tu texto es de lo más acertado. Esa es la forma correcta de entender el perdón, aunque pocas son las veces en que lo concedemos siguiendo esa definición. Debe ser por eso por lo que cuesta tanto perdonar a a veces, porque ni siquiera sabemos qué es otorgar el perdón verdaderamente.

Me alegra ver que eres lo suficientemente fuerte como para perdonar a quienes tanto daño os hicieron a vosotros y a Daniel. Eso te honra, es admirable.

Un beso muy grande.

Lorena.

hna josefina dijo...

El texto es bien lindo, ¡gracias!, pero más me importó tu comentario de abajo, que creo es lo que le da más sentido, y no sé cuál es la historia de Daniel...
¡Un abrazo!

okaza carlita dijo...

A veces, creo yo, lo más difícil es perdonarse a uno mismo. Decirte que está bien, que ya pasó. Que no eres culpable de todo...
Un abrazo e moitos bicos

Anónimo dijo...

Bravo María!!!
Un besiño, Mavy

MARISEL dijo...

Hola María estuve un poco alejada de visitarte, mi madre vino de vacaciones y permanecía poco por aquí, hoy que regreso a visitarte me encuentro con este bello texto tan sabio...
El perdón no es el olvido efectivamente, solo nos quita ese daño que nos hacemos en el alma.
Beso querida amiga.
Marisel

buscadora del ser dijo...

Hola María he vuelto, y hoy que vuelvo por aquí te digo que me pone feliz que hayan perdonado, hay algo tan cierto que una vez lei y que se relaciona con esto y dice: la ira es veneno, puede hacerle daño al otro( eso depende del otro), pero con certeza te hará daño a tí.
abrazo de luz

Patricia dijo...

Que hermoso texto!! explicas una sabiduria completa aunque sea tan dificil para muchos, el amor perfecto acepta errores ajenos y los propios, como bien lo dices lo haces por ti mismo, por mantener esa pureza de corazon que alimenta al alma...
Linda la refleccion de Paolo Coelho, quien mas podria decirlo tan bien?
Un verdadero heroe es aquel que sabe perdonar...
un beso amiga!

@Patrulich dijo...

María querida, qué paz me transmiten tus palabras, hoy y siempre!

Es verdad que el perdón es para uno mismo, y que de ese hecho se aprende más que de la actitud del otro...

Siempre me he sentido agradecida por tu generosidad, y no quiero dejar de decírtelo, porque así ha sido desde un comienzo.

Un enorme abrazo, con todo mi cariño!

SÓLO EL AMOR ES REAL dijo...

Es cierto
y es ese perdón que hoy otorgas
lo que te hace
realmente grande...

te bendigo
pues ahora actuas
como una verdadera
hija del Padre de la Luz

Isaac

Amanecer dijo...

El saber perdonar, no nos hace dèbiles, sino todo lo contrario, nos hace un mejor ser humano.

Hermoso texto, asì como las palabras de Coelho, como final.

Gracias Marìa, por todo!!

Besos y muchos màs.

Bacdiras dijo...

El perdón surge aquí, en este preciso instante y ahora donde estamos. Si conseguimos estar plenamente presentes, simplemente ocurre.

Bellas reflexiones, un besillo.

ana pastor dijo...

Que hermoso texto María y
mil gracias por escribirlo. gracias a ti me siento mejor porque me he dado cuenta que perdonar sin olvidar no me hace peor pensona.
Sigue por ahí nos ánimas mucho.