El domingo como de costumbre el periódico vino acompañado del suplemento "magazine", revista amena y con artículos bastante interesantes habitualmente. Este domingo concretamente en el apartado Sociedad pagina 38, publica un articulo cuyo texto es de Beatriz San Roman, titulado "CUANDO LAS ADOPCIONES FALLAN", que realmente no tiene desperdicio y como de costumbre incluyo enlace para que podáis leerlo.
http://www.magazinedigital.com/reportaje.php?cnt_id=2675
Yo quisiera transcribir aquí parte del mismo en el que hace referencia a un caso, el de Ángel, para al final poder hacer unas reflexiones sobre el mismo.
En el articulo que aparece en el magazine digital supongo que debido a un error, al final del texto incluyen partes del mismo que faltan de su lugar correcto, por lo tanto y que como tengo la revista delante de mi, lo copio tal y cual fue publicado:
El caso del pequeño Ángel
"Los cuatro primeros años de la vida de Ángel transcurrieron como los de muchos otros niños de Wollo, la región etíope que le vio nacer. Aprendió a andar y a jugar en la ciudad de Dessie, y allí hubiera crecido si no hubiera sido porque la aparición de un personaje siniestro, que cobraba por encontrar niños adoptables para un orfanato de la capital, cambio su vida. El fue quien convenció a la madre de Ángel de que su futuro estaba en Europa. Allí podría acceder a una educación y una vida mejores.
Dos meses después, el pequeño se encontraría con su nueva familia: papá, mamá y sus dos nuevos hermanitos mayores. La ilusión con que habían iniciado la aventura de la adopción se fue diluyendo poco a poco en una situación cada vez más agobiante para todos. La llegada de Ángel supuso un auténtico cataclismo en la vida de esta familia, en la que los profesionales encargados de evaluarla habían encontrado unos candidatos idóneos para la adopción. Nada fue como esperaban. Ángel les pareció un niño difícil, inquieto, irascible y desafiante. Les costaba entender como, después de todo lo que habían pasado para llegar hasta el, el pequeño se negaba a quererlos y a integrarse en la familia. Quince días después de su llegada, acudieron a los servicios de Bienestar Social buscando solución.
¿Y Ángel? Hemos de suponer que no fue fácil para él. De pronto, todo su mundo había desaparecido, y se encontraba en un lugar extraño, donde nadie entendía sus palabras, donde todo funcionaba muy rápido y con normas distintas. No entendía por qué estaba allí ni cuándo iba a volver a casa. ¿O acaso no iba a volver nunca? A ratos, disfrutaba de aquello, de los juegos, de la atención de unos adultos que se esforzaban en hacerle sentir querido y atendido, aunque se empeñaran en llamarle por un nombre raro. Pero también había momentos en que se sentía completamente perdido, en que no entendía lo que estaba pasando ni por qué sus nuevos papás le miraban tan serios o le reprendían. Incapaz de darles otra vía de escape, su frustración y su malestar se abrían paso con un comportamiento explosivo. Los gritos y las reprimendas aumentaban su sensación de soledad y reavivaban los escasos recuerdos de su lugar natal, ese pequeño mundo que había perdido y en el que tenía claro quién estaba de su lado. "Era un niño asustado, al que se le estaba exigiendo demasiado", resume un técnico que intervino en el caso.
Tres meses después de su llegada a España, Ángel estaba viviendo en un centro de menores. Los técnicos de la administración habían tenido que tirar la toalla y reconocer que la separación era necesaria. Había demasiadas heridas abiertas en todos: en los padres, en los otros dos niños y en el pequeño Ángel.
El brillante sueño de una vida mejor que habían prometido a su madre biológica se había truncado. Ella no lo sabe, y a buen seguro trata a veces de imaginar a su hijo creciendo feliz en el primer mundo. Pero Ángel no ha conseguido de momento esa vida feliz sino un calvario de experiencias dolorosas a las que todavía no puede poner nombre. Diez meses después de su llegada a España, Ángel sigue viviendo en un centro. Algún día quizás comprenda por qué las dos madres que ha tenido no se ocuparon de él. Algún día quizás encuentre una familia que le ayude a sanar sus heridas invisibles y que sea, esta vez sí, su familia para siempre. De momento, sólo entiende que no te puedes fiar de nadie y que está solo en el mundo. "
Bueno ¿que os parece esta historia? Mientras la leía, sentía como mi alma se desgarraba y las lágrimas comenzaron a brotar, era como si el dolor de Ángel se hiciera mio y penetrara cada célula de mi ser, lo sentía, sentía su dolor, su tristeza, su angustia, su desconcierto, su ¿locura? y todavía lo siento y todavía lloro... Lloraba, lloro por Ángel y por Daniel y por todos los niños que tienen que pasar por estos tremendos trances. Al igual que ellos me siento desconcertada, después de leer esto.
¿Como es posible? me pregunto ¿como? No quisiera, no quiero juzgar a esa familia, no es mi cometido el hacerlo, pero realmente, si pudiera, si que me gustaría hacerles algunas preguntas a ellos, a los técnicos de Bienestar Social y a todos en general.
Al comienzo de la historia, dicen que Ángel era un niño que crecía y jugaba como los demás de su pueblo, Wollo, hasta que apareció ese personaje siniestro al que pagan para captar niños adoptables para orfanatos...
Pero, ¿no va la gente a adoptar a Etiopía porque los orfanatos están llenos de niños abandonados? ¿están realmente abandonados o tienen que convencer a sus familias para que los den bajo promesas de un mundo "mejor" para ellos?
A esa familia le preguntaría en primer lugar y desde el respeto ¿Que motivo les llevo a desear adoptar siendo ya padres de dos hijos? ¿Pensaron, valoraron, reflexionaron lo suficiente antes de tomar la decisión de adoptar? ¿Pensaron realmente en los pros y los contras de tal decisión para todos ustedes, su familia? ¿Pensaron en los pros y contras, en las repercusiones que tendría en este caso el mas débil, el niño adoptable, el decidir incluirlo en su familia? Ya que esto es una decisión de ustedes, no de el, a el nadie le consulto... a ellos nadie les consulta. ¿Pensaron detenidamente que un niño que se adopta es un niño dañado por la vida? ¿Pensaron que para un niño no es buena suerte que lo adopten? Buena suerte es que pueda vivir con su madre y su padre, de no ser esto posible, lo que realmente tiene es mala suerte, y esto les marca y esto es para tener en cuenta. ¿Pensaron antes de decidirse como harían para ayudar a este niño a superar su doloroso pasado? ¿Eran conscientes de que la tarea seria ardua pero que merecería la pena? ¿Pensaron antes de decidirse en lo tremendo que seria para el niño, que ustedes lo rechazaran? "Nada fue como esperaban. Ángel les pareció un niño difícil, inquieto, irascible y desafiante"dicen; ¿Como esperaban que fuese? ¿Han probado a cerrar sus ojos y por un instante ponerse en su lugar? ¿Serian ustedes o sus hijos biológicos capaces de mostrarse en esa circunstancia, tranquilos, serenos, alegres, en quince días-tres meses?
Ahora, pregunto a los técnicos que han concedido el certificado de idoneidad a esta familia, también desde el respeto y sobre todo desde mi ignorancia sobre el tema: ¿Que tipo de pruebas hacen para que se pase por alto la poca resistencia a los problemas de esta familia? ¿Un niño de cuatro años sacado de su entorno habitual debe comportarse y adaptarse bien a otro ambiente familiar, cultural y social a los quince días, o a los tres meses? ¿Les explican a los solicitantes de adopciones estas cosas? ¿Les explican que adoptar a un niño no es precisamente un camino de rosas? ¿Que no es una moda? ¿Que es un acto de generosidad y amor enormes, pero que hay que estar dispuestos a implicarse a fondo, con toda esa generosidad y amor responsable? ¿Les explican que adoptar no es como ir al teletienda que le dan quince días de prueba y si no esta satisfecho puede devolverlo? ¿se lo explican?
Permitanme una confidencia: un poquito de cosa me dan esas familias que tienen tan escasa resistencia a los conflictos... lo digo mas que nada porque yo tengo dos maravillosos hijos ya creciditos y casados, amados y muy deseados, pero en el camino recorrido no todo han sido rosas y aun cuando las habia, a veces ellas, las rosas, tenian espinas.
Y si pudiese le preguntaría a Ángel ¿y tu, como te sientes metido aquí en un centro lejos de tu familia, de tu país, de tu gente? Si te hubieran preguntado cuando el siniestro señor que cobra por captar niños adoptables para orfanatos, si preferías venir a Europa para ser "alguien en un mundo feliz", o quedarte en Wollo con tus amiguitos corriendo y jugando, o sea feliz, y con tu mama y familiares, aunque son pobres ¿que habrías respondido? ¿que hubieses preferido?
A vosotros que con tanta paciencia me leéis, os preguntaría ¿comprendéis el dolor? ¿el de estos niños como Ángel o Daniel? ¿el mio? Yo, como han dicho todos los grandes, creo que todos los hombres somos hermanos, el dolor de mi hermano, es mi dolor, por eso lloro, por eso escribo, y por eso elevo mi voz y oro...
Para finalizar, unas palabras de Epicteto:
