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viernes, 29 de agosto de 2008

CARTA A MIS HIJOS


Queridos hijos.

Recuerdo que cuando era niña y me preguntaban qué quería ser de mayor, yo siempre decía: mamá, de mayor quiero se mamá, sin más, mamá; siempre lo tuve claro.

Al conocer a papá se lo dije, yo quiero ser mamá. Poco antes de casarnos, yo tenía dieciocho años y él veinticuatro, me dijo una tarde que quizás sería mejor esperar un poco a tener hijos, puesto que éramos muy jóvenes. Recuerdo que íbamos caminando por La Piedra; con los ojos llenos de lágrimas le dije, vale, pues no me caso. Está claro que me casé y a los diecinueve años a falta de un mes para cumplir veinte, naciste tú P. María, y cuatro años después llegaste tú P. José.

Sólo las que son madres saben lo que se siente al enterarte que dentro de ti, se está operando un milagro, se está gestando una criatura ¡un hijo!. Cuántos sueños, anhelos, deseos, ilusiones, proyectos, miedos...

¿Cómo será? ¿a quién se asemejará? ¿será sano?, ¿sabré cuidarle? ¿educarle? Miles, miles de preguntas van y vienen por tu cabeza cada día de la espera, miles menos una; a mi al menos jamás se me ocurrió pensar ¿lo amaré? ¡pero si ya lo amaba antes de que existiese cuando era sólo un sueño de niña! ya lo amaba desde pequeñita cuando decía "de mayor quiero ser mamá"

Bueno, tampoco nunca se me ocurrió preguntarme ¿me amará? no tanto como yo a él, no, pues ya sé que es imposible. Nunca un hijo ama a su madre tanto como la madre al hijo. Pues eso, nunca se me ocurrió pensar en ello, lo dí por supuesto, esas cosas se dan por supuestas.

La vida, Dios, me ha dado dos hijos hermosos y sanos de joven, y en la madurez, me ha dado el regalo más exquisito que se puede recibir a esa edad, Daniel, tu, mi niño, mi hijo de acogida, que aunque te hayas ido, siempre y por siempre estás ligado a mí, a mi corazón, mi ser. Para mí, no hay diferencia entre tú y ellos, los tres sois mis hijos , a los tres os amo, y los tres ocupáis un lugar destacado pero igual, en mi corazón.

Hoy encontré una reflexión que una madre como yo, regaló a su hijo. Esa reflexión habla sobre lo que ella cree es tener éxito en la vida. Debo deciros que me gustó y que coincido plenamente con cada punto de esa reflexión. Así que he decidido hacerla mía y a su vez, regalárosla a los tres, ya que es lo que deseo de todo corazón para vosotros, mis niños. Espero que a esa madre no le importe.

"El éxito no tiene nada que ver con lo que la gente se imagina. No se debe a los títulos nobles y académicos que tienes, ni a la sangre heredada o a la escuela donde estudiaste. No se debe a las dimensiones de tu casa o de cuántos coches quepan en tu garaje. No se trata de si eres jefe o subordinado, tampoco de si eres miembro prominente de clubes sociales. No tiene que ver con el poder que ejerces o si eres buen administrador o si hablas bonito, o si las luces te siguen cuando lo haces. No es la tecnología que empleas. No se debe a la ropa que usas ni a los grabados que mandas bordar en tu ropa, o si después de tu nombre pones las siglas deslumbrantes que definen tu estatus social. No se trata de si eres emprendedor, hablas varios idiomas, si eres atractivo, joven o viejo.

El éxito se debe a cuánta gente te sonríe, a cuánta gente amas y cuántos admiran tu sinceridad y la sencillez de tu espíritu. Se trata de si te recuerdan cuando te vas. Se refiere a cuánta gente ayudas, a cuánta gente evitas dañar y si guardas o no rencor en tu corazón. Se trata de que en tus triunfos estén incluidos tus sueños, de si tus logros no hieren a tus semejantes. Es acerca de tu inclusión con otros, no de tu control sobre los demás.

Es sobre si usaste tu corazón tanto como tu cabeza, si fuiste egoísta o generoso, si amaste a la naturaleza y a los niños y te preocupaste de los ancianos. Es acerca de tu bondad, tu deseo de servir, tu capacidad de escuchar y tu valor sobre la conducta. No es acerca de cuántos te siguen, sino de cuántos realmente te aman. No es acerca de trasmitir, sino de cuántos te creen si eres feliz o finges estarlo. Se trata del equilibrio de la justicia que conduce al bien tener y al bien estar. Se trata de tu conciencia tranquila, tu dignidad invicta y tu deseo de ser más, no de tener más"

Que estas palabras se hagan verdad en vuestras vidas... Ah! y cuando tengáis momentos de dudas y tristezas, buscad entre vuestros recuerdos, que ahí, nos encontraremos...
Mamá

26 comentarios:

okaza carlita dijo...

Tienes razón,los mios son bebés aun. No sé como será nuestra relación cuando crezcan, mas yo los amo y los amaré más que a mi vida siempre.
Siempre.
Y asi como tu guardas a Daniel, en tu corazón, yo tengo SIEMPRE tres hijos, pues el que se me fue vive conmigo y está en mi corazón.
Besos!

Sendieva dijo...

Precioso lo que escribite, pienso como tu, lo que más quiero en este mundo es a mi niña, el día 16 hizo 4 años y cuando la miraba me daba cuenta que desde que supe que iba a nacer tenía un sentido distinto mi vida, con solo mirarla parece que lo demás se calma, con su sonrisa, siento la fuerza diaria que necesito y con sus abrazos, ¡que decir de los abrazos!!! el abrazo de un niño es lo más maravilloso que he vivido, sea el de mi hija o el de cualquier niño, es lo más tierno que existe, o por lo menos para mi...

Gracias por esta reflexión tan hermosa, muchos besos.

Anónimo dijo...

María, otra vez estoy llorando como una tonta... Me haces recordar tantas cosas... No se sabe lo que se puede querer hasta que se es madre... Alex y yo nos solemos pelear cuando nos decimos quien quiere más a quien... La discusión termina cuando me dice "Mami yo te quiero hasta las estrellitas"... Besiños y sigue así

Anónimo dijo...

Hola mamá, quiero que sepas que tanto papa como tu lo habéis hecho estupendamente, lo mejor que habéis sabido y podido, no lo dudeis. Ya se que no soy el mejor demostrando mis sentimientos y que tengo una coraza que a veces pueda provocar confusiones o malentendidos, pero os quiero y estoy y siempre estará agradecido de la familia que tengo, que me ha tocado, ya que no creo que pudiese haber nacido en otra mejor.

Un beso grande

Pedro J.

Maria Durga dijo...

OKAZA CARLITA: Gibrán Jalil Gibrán en su libro El profeta dice cuando una mujer le pide al profeta que hable sobre los hijos: "Vuestros hijos no son vuestros hijos.
Son los hijos y las hijas del anhelo de la Vida, ansiosa por perpetuarse.
Por medio de vosotros se conciben, mas no de vosotros. Y aunque estén a vuestro lado, no os pertenecen.
Podéis darles vuestro amor; no vuestros pensamientos: porque ellos tienen sus propios pensamientos.
Podéis albergar sus cuerpos; no sus almas: porque sus almas habitan en la casa del futuro, cerrada para vosotros, cerrada incluso para vuestros sueños.
Podéis esforzaros por ser como ellos, mas no tratéis de hacerlos como vosotros: porque la vida no retrocede ni se detiene en el ayer.
Sois el arco desde el que vuestros hijos son disparados como flechas vivientes hacia lo lejos.
El Arquero es quien ve el blanco en el camino del infinito, y quien os doblega son Su poder para que Su flecha vaya rauda y lejos. Dejad que vuestra tensión en manos del arquero se moldee alegremente. Porque así como El ama la flecha que vuela, así ama también el arco que se tensa."

No crees que es bellísimo?
Se que SIEMPRE, tienes a tus tres hijos en el corazón; siempre y por siempre. Es la grandeza del amor.
Abrazos infinitos.

Maria Durga dijo...

SENDIEVA: Me alegro que te guste lo que he escrito.
Es cierto que con la sola presencia de los hijos nos llenamos de fuerza para luchar en la vida.
De acuerdo en lo de los abrazos; soy una forofa de ellos, me encanta abrazar y ser abrazada. Cada abrazo es único y especial, pero tienes razón, los abrazos de los niños... ¡Ah que gratos, grandes e inocentes son!
Gracias por tus palabras.
Besos, muchos besos.

Maria Durga dijo...

ANONIMA: No eres tonta cariño, eres sensible, eres tierna y por eso te emocionas y lloras.
Ojalá todas las discusiones del mundo terminaran con un "yo te quiero hasta las estrellitas" Qué bueno ¿verdad?
Gracias por tu presencia y tu estar.
Abrazos infinitos para tí y Alex.

Maria Durga dijo...

PEDRO J: Mi hijo, mi niño que ya es un hombre, un buen hombre, un hombre de bien. Gracias por tus palabras!!!
¿Coraza? ¿malos entendidos? ¿acaso olvidas que para una madre no existen esas cosas? Una madre conoce a sus hijos tal y como son; si existen corazas serán para los otros, pero no ante una madre.
¿Recuerdas que siempre os decía:"no se mueve un pelo de mis hijos sin que yo me entere?" y añadía: "no sabré el por qué se mueve si no me lo dicen, pero si se, ¡vaya si se! cuando se mueven..." ¿recuerdas? Pues eso sigue vigente para mis tres hijos.
¡NO SE MUEVE UN SOLO PELO DE VUESTRO CABELLO SIN QUE YO ME ENTERE! Aunque poco o nada pueda hacer ya al respecto, salvo encomendaros a Dios y a vuestros Ángeles de la guarda y rezar con toda la fuerza de mi amor.

Pues eso cariño, ante mi no hay corazas, se quien eres, un buen hombre del que me siento muy orgullosa.
Besos desde el corazón.

Miserere dijo...

Hola preciosa,

saludos afectuosos

Miserere.

JAVIER AKERMAN dijo...

Bellísima carta. Un blog lleno de sensibilidad, ternura y humanidad.
Volveré por aqui.
Un abrazo.

thot dijo...

Preciosa y maravillosa carta. Debes de estar muy orgullosa de ellos y ellos de ti.
Enhorabuena en tan mágica labor.

Un beso de corazón.

Marina dijo...

Hola María... qué hermoso texto, con tu permiso lo voy a llevar a mi blog...
Entré acá con la ilusión de encontrar buenas noticias de Daniel, de que estaba con ustedes... ojalá eso fuera posible y él vuelva a su hogar... su verdadero hogar...
Un beso grande y mi apoyo desde Argentina!

MARISEL dijo...

Un lindo relato de amor....el amor mas puro e incondicional que existe el de nuestros hijos...yo tengo 2 hijos también; Marla y Carlos Andrés, son el tesoro mas grande que la vida me pudo regalar.
si pasas por mi blog de poesía Mujer de luna...encontraras mas abajo 2 poesía una se llama MI NIÑA DE MIRADA TRISTE...la hice a mi hija en su primera decepción amorosa, ella es la de la foto y CANCIÓN DE CUNA , es para mi hijo y en la foto difuminados nos vemos los 2 el tenía 1 añito, hoy tiene 23.
Besos desde mi México

Marisel

Jordi dijo...

Maria...,

Una carta tierna y llena de sentimientos...

Cuanto se llega a querer a un hijo ¡¡¡¡

Creo que es cuando llegamos a ser padres, cuando realmente comprendemos la grandeza de ese amor sin fronteras y tan desinteresado.

Un beso

AGUALUNA dijo...

Mi niña linda, pasè a dejarte un besito y todo mis recuerdos y cariños,pues a veces las presencias no estàn, pero los sentimientos nunca mueren. Espero pronto estar otra vez.

Agualuna

@Patrulich dijo...

Hermosa María, toda bella y dulce por donde se te vea... Es conmovedor todo lo escrito, que comparto desde mi corazón.
Soy madre de dos hijos y te comprendo totalmente, pero aunque no lo sea, soy hija, y por ello entiendo lo que representa el amor inconmensurable de una madre.

Una vez más, me voy con la vista nublada y con todo el cariño de tus letras llenando mi corazón.

Un beso grandísimo!

Amanecer dijo...

Hermosa carta Marìa!!
Y te comprendo demasiado bien, porque al principio de el embarazo de mi hija, tus mismas peguntas era las que yo me hacia.
Y hoy, soy la mejor amiga de mi hija, y mi mayor recompensa es cuanado ella me dice "Te quiero mucho mami".
Tu escrito me a dejado una hermosa sensaciòn, ademàs de la de haberte conocido.(Me imagino que la de la foto eres tù?).

Besos y muchos màs.

Estrella Altair dijo...

Que alegría una mama orgullosa de serlo, alegre, vital y contenta con su tarea que considero que es una de las mas importantes socialemente hablando y que por otro lado esta muy poco valorada.

No se si conoces en este sentido toda la obra de divulgación que hizó un pediatra muy famoso de la corriente psicoanálitica llamado Donal Winnicott, nacido en Inglaterra, que a mi me encanta pues es uno de esos maestros al que merece la pena leer y trata precisamente de la importancia que tiene en la vida de las personas, la madre, lo que el llama "madre suficientemente buena".

Un abrazo y me ha gustado muchos tu entrada.

MARISEL dijo...

Solo paso a dejarte mi saludo.
Besos desde mi México
Marisel

Maria Durga dijo...

Miserere, gracias por tus palabras y por pasar por aquí
Abrazos

Maria Durga dijo...

Javier Akerman, gracias por sus palabras, es todo un honor contar con su presencia.
Abrazos desde el alma

Maria Durga dijo...

Thot. Si, si que estoy orgullosa de ellos, ¿ellos de mi? no se, habría que preguntar...

Gracias por tus palabras.

abrazos infinitos

Maria Durga dijo...

Marina, mi querida argentina ¡cómo no! tienes todo mi permiso para llevarte lo que desees, es tuyo, de todos...

Gracias por tus deseos y apoyo

Abrazos desde el alma

Maria Durga dijo...

Marisel, me alegra que te haya gustado el relato como tu lo llamas.
Ya me he pasado por tu blog y he leído tus poemas, el de María y de Carlos Andrés; me han gustado mucho... ¡suerte de tus hijos al tenerte como madre!
Abrazos infinitos

Maria Durga dijo...

Jordi: Gracias por tus palabras. Es cierto lo que dices sobre el amor de padres. El otro día leia algo que me gustó mucho " Cuando somos padres aprendemos a ser hijos y es cuando somos abuelos que aprendemos a ser padres"
Bonito ¿verdad? Todo es un proceso de aprendizaje
Abrazos infinitos


AGUALUNA, Gracias cariño por tus sentimientos, que ciertamente nunca mueren.
Abrazos desde el alma


@PATRULICH, ¡tú si que me emocionas!
Gracias por todo ese cariño que me dejas cada vez que pasas por aqui.
abrazos desde el alma.


AMANECER, Si, soy yo la de la foto, es de este verano.
Se que toda madre me comprende, más o menos venimos a sentir lo mismo ¿verdad?
Gracias por tu presencia
Abrazos infinitos


ESTRELLA ALTAIR, muchas gracias por tus palabras.
Sinceramente no conozco al pediatra Winnicott, pero haré todo lo posible por buscar algo suyo y leerlo. Estoy segura que como a tí, tambien me gustará.
Abrazos desde el alma


MARISEL, gracias por pasar a saludar... ¡¡¡no dejes de hacerlo nunca!!!
Abrazos infinitos desde el alma

toñi dijo...

Felicidades por tus hijos que son lo mas hermoso del mundo. Un beso